Viaducto Salaverry, una aventura millonaria en el corazón de Arequipa

Vie, 06/02/2017 - 14:13 -- paolagomez
Jorge Turpo Rivas

Obra que licita el alcalde provincial Alfredo Zegarra no tiene Estudio de Impacto Ambiental ni aprobación de la Unesco. El túnel de 1 km terminará en un cuello de botella en Vallecito. ¿Vale la pena invertir S/ 110 millones en una obra que no soluciona el caos del transporte?

 
Como si se tratara de una obra de vida o muerte, el alcalde provincial, Alfredo Zegarra, ha lanzado una campaña publicitaria para anunciar la construcción del Viaducto de la Av. Salaverry que consiste en construir un túnel de un kilómetro entre la Av. Venezuela (altura de El Palomar) hasta el óvalo de Vallecito.
Pero este proyecto tiene varios cuestionamientos, no solo técnicos, también de la manera en cómo se piensa ejecutar.
Por lo pronto, una de las cuestiones fundamentales es ¿por qué el alcalde lanzó la licitación sin tener Estudio de Impacto Ambiental aprobado ni autorización de la Unesco? Todo apunta a que las cosas se están haciendo al revés.
“Quienes pagamos los platos rotos por las decisiones y aventuras equivocadas del alcalde, somos todos los arequipeños”, dice el regidor Christian Talavera.
Para el concejal de minoría, todo se está haciendo de manera apresurada pensando en la campaña política de 2018 y para intentar distraer la atención de la sanción de la Contraloría a sus funcionarios de confianza que se haría efectiva en los siguientes días.
 
1) SIN ESTUDIOS
El propio alcalde Alfredo Zegarra ha reconocido que este proyecto no tiene aún permiso de la Unesco y ni el EIA aprobado. A pesar de ello, ya lanzó la licitación y hasta puso fecha de inicio de la obra: setiembre. Dice que los trabajos de las diez cuadras del túnel, durarán trece meses y costará S/110 millones, es decir cada cuadra le costará a Arequipa diez millones de soles.
La Av. Salaverry forma parte de la zona de amortiguamiento del Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, por eso necesita el permiso de la entidad internacional.
Si la obra se hace sin esa autorización, Arequipa corre el riesgo de perder ese título que, en términos reales, se traduce en mayor turismo para la ciudad.
Cuando a Zegarra se le increpa sobre la improvisación del proyecto, reacciona con mal humor y responde que si esa obra no la hace él ¿quién la hará? No da una respuesta técnica fundamentada. Dice que solucionará el caos del transporte en la ciudad, pero no repara en que después del kilómetro de túnel los vehículos se encontrarán con un cuello de botella en el óvalo de Vallecito. “Vas a poder correr a cien kilómetros por hora en diez cuadras para luego frenar y volver a la realidad congestionada de Arequipa en Vallecito.
Esta obra es cara y no solucionará el problema del transporte”, afirma Talavera.
 
2) LA OIM
Como Alfredo Zegarra quiere sacar adelante este proyecto sí o sí, ha hecho hasta lo imposible por acelerar los plazos, es que le queda poco tiempo en el cargo y seguro anhela inaugurar el túnel antes de dejar el sillón municipal. Es por eso que, con el respaldo de los regidores de mayoría, acudió a la OIM (Organización Internacional para las Migraciones), una entidad internacional que a pesar de haber nacido para tratar temas de migración, en el Perú se dedica a agilizar los trámites de licitación de obras a cambio de un significativo pago.
Si Zegarra habría licitado este proyecto a través de especialistas de contrataciones con el Estado, se habría demorado unos seis meses más. Con la OIM lo hará en sesenta días. Pero la diferencia está en el gasto.
Un especialista en contrataciones habría cobrado unos 30 mil soles, pero la OIM cobrará 826 mil soles por lanzar las bases y un millón más a la firma del contrato con la empresa que gane la buena pro.
Otro punto es que la OIM es una entidad cuestionada. César Álvarez, el ex presidente regional de Áncash que terminó preso, era uno de sus clientes preferidos para hacer obras.
“Se ha convertido en una puerta abierta para violentar todo tipo de procedimiento de licitación, sobre todo para auspiciar un nivel de ilicitud”, dijo el congresista Vicente Zeballos.
Luis Castañeda, alcalde de Lima, también acudía a la OIM para agilizar sus obras. “Llama la atención que obras como el intercambio vial de la Av. Dolores se haya licitado con apoyo de expertos en contrataciones del Estado y ahora se acuda a la OIM, una entidad cuyo principal problema es que no se le puede fiscalizar porque goza de inmunidad al ser internacional, ese es el problema, además de elevar el costo del proyecto”, indica Talavera.
 
 
 
 
3) ¿SOLUCIÓN?
Otra cuestión es la funcionalidad de la obra y su costo de mantenimiento. Está claro que hacer un túnel de un kilómetro no es nada sencillo y perjudicará a los vecinos de la zona durante el tiempo que dure. Por eso, las familias de los barrios de María Isabel, Ferroviarios, Vallecito y la Av. Salaverry se han organizado y no quieren saber nada con la ejecución.
De hecho, hace unos días han denunciado a los funcionarios de la municipalidad ante la fiscalía.
También han acudido al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) para que se pronuncie sobre el Estudio de Impacto Ambiental.
Todos los negocios de la zona serán afectados, también los vecinos que tienen vehículos, además de los cortes de los servicios básicos cuando se tenga que modificar las redes. El municipio, hasta la fecha, no ha identificado ni la cantidad de familias afectadas ni ha hecho un plan de desvíos de tránsito a pesar que ya lanzó la licitación.
Lo que tampoco explican es cómo es que la ciudad asumirá una obra con elevados costos de mantenimiento.
Ocurre que al ser un túnel tan extenso, necesitará tener luz artificial y ventilación asistida las 24 horas del día, lo que generará un gran gasto en energía eléctrica.
A decir del regidor Talavera, en lugar de hacer un túnel se debió expropiar las casas que se ubican por el malecón Socabaya (vía paralela, pero a desnivel, de la Av. Salaverry) y ampliar la avenida para que pueda circular el transporte público y el privado.
“En la expropiación de esas 30 o 40 casas no se habría gastado más de 10 millones de soles, pero hacer el túnel multiplica los costos y no será una solución al caos vehicular”, dijo.
Un factor más para analizar es la seguridad. El viaducto solo tendrá dos carriles y si alguna vez ocurre un accidente o se incendia un vehículo al interior, será difícil que los bomberos puedan realizar su labor de manera efectiva. Solo cuenta con dos salidas de emergencia (gradas) para una extensión de mil metros.
 
4) INTERESES
Talavera no encuentra respuesta cuando se le pregunta sobre el afán del alcalde Zegarra de sacar este proyecto como si fuera una cuestión de vida o muerte. El regidor ensaya dos razones: una es la campaña electoral de 2018 donde Zegarra ya anunció que postulará al Gobierno Regional (lo confirmó José Luis Cavero, funcionario y amigo del alcalde).
Alfredo Zegarra buscaría demostrar que tiene capacidad de gestión y que puede hacer “grandes” obras para ganar votos.
Y la segunda sería generar toda una discusión sobre este proyecto, que quizás no sea autorizado por la Unesco, para distraer la atención sobre las sanciones que impuso la Contraloría a varios funcionarios de confianza de Zegarra.
 
5) EL RIESGO
Como suele ocurrir con algunos proyectos municipales, el Viaducto Salaverry puede quedar frustrado y generar un grave problema económico para el municipio.
En un par de meses se conocerá a la empresa ganadora de la buena pro, pero si la Unesco no autoriza la obra, esta empresa podría demandar al municipio por daños y perjuicios. O también puede ocurrir que los vecinos interpongan una Acción de Amparo y frenen el desarrollo del proyecto. El que siempre pierde es el municipio, es decir todo Arequipa.
 
 
 
 
 
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