Pobreza, ¿es posible acabar con ella?

Vie, 01/20/2017 - 14:29 -- paolagomez
La Voz

El presidente del Banco Mundial dice que no basta el crecimiento sino que hay que reducir la desigualdad para acabar con la pobreza.

 
El presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong describió tres pilares fundamentales que imprimirían impulso para  lograr los dos objetivos de la organización: poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030 e impulsar la prosperidad compartida. “Y los alcanzaremos de tres maneras. Uno: acelerando el crecimiento económico inclusivo y sostenible. Dos: invirtiendo en capital humano. Tres: impulsando la resiliencia frente a las amenazas y las crisis mundiales”.
“Dos objetivos, tres maneras de alcanzarlos”, dijo Kim. En un discurso pronunciado en la Brookings Institution en vísperas de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, Kim hizo referencia a un nuevo informe del Banco Mundial en el que se señala que la desigualdad de ingresos entre todas las personas del mundo se ha reducido, y que la desigualdad a nivel nacional ha ido disminuyendo en muchos  de países, ricos y pobres.
No obstante, la desigualdad sigue siendo demasiado elevada, tanto en el mundo en general como dentro de los países. Esto limita el crecimiento y genera inestabilidad.
“Por lo tanto, no solo tenemos que centrarnos en el crecimiento, sino que debemos continuar trabajando para reducir la desigualdad; tenemos que lograr que el crecimiento sea más equitativo”, señaló Kim.
 
PRIVATIZACIÓN
Kim instó a aumentar considerablemente el financiamiento para infraestructura a fin de impulsar el crecimiento económico, a través de una cooperación mucho mayor entre los sectores  público y privado en materia de inversiones en infraestructura.
Al mismo tiempo, frente a una mayor dependencia de la inversión privada, el Grupo Banco Mundial tendrá que estar más atento para asegurarse de que la privatización no signifique la exclusión de los pobres y los marginados.
“Nuestra principal prioridad es poner fin a la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida, y nuestro trabajo con el sector privado debe guiarse por estos dos valores”, observó Kim.
Con respecto al segundo pilar, invertir en capital humano, Kim señaló que realizar inversiones en las etapas más tempranas de la vida de las personas marcará una gran diferencia en la capacidad de los países para competir.
“Los Gobiernos que no invierten desde el primer momento en una fuerza de trabajo capacitada, saludable y productiva socavan el crecimiento económico presente y futuro”, declaró Kim. “Debemos ayudar a los países a entender que las inversiones en capital humano son tan indispensables como las inversiones en infraestructura física, si lo  que en verdad quieren es fomentar el crecimiento económico y competir eficazmente en el corto, mediano y largo plazo”.
Kim señaló que estas inversiones no solo conducirán a un crecimiento económico inclusivo, sino que también sentarán las bases sociales que sirvan de bastión contra la inestabilidad, la violencia y los conflictos.
Si estas inversiones en las personas no se realizan con prontitud, “el crecimiento económico será sin duda insuficiente y, además, una gran cantidad de personas vivirán en países donde no existirán empleos tradicionales que requieran escasa preparación y donde, a menudo sin tener culpa alguna, sencillamente no podrán competir”. “Permitir que esto ocurra es abrir la puerta a futuras crisis, crisis que no nos podemos permitir.
En efecto, uno de los temas que se planteó reiteradamente durante la reunión de los líderes del G-20 es que vivimos en una época de múltiples crisis que se superponen unas con otras”, advirtió Kim.
Para encarar los desafíos que plantean estas crisis, Kim describió el tercer pilar del enfoque del Banco: un papel mucho más amplio de la institución para promover la resiliencia de los países clientes frente a algunas de las perturbaciones más graves que amenazan con hacer retroceder décadas de avance contra la pobreza.
Como amenazas actuales señaló el desplazamiento forzado, el cambio climático y las pandemias.
 
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