De temblores y resacas, de allá y acá

Lun, 09/19/2016 - 11:59 -- raquel sumire
Teodoro Núñez Medina
Si alguna conclusión, aparte de la contusión, que se puede sacar de estas fiestas, es que para bailar y temblar no hay mejor lugar. Nunca se acaba la plata ni el tiempo para disfrutar a su manera las fiestas. Solo que para la madre naturaleza no importa que tan organizadas o distribuidas estén, cuando tiembla, tiembla.
 
El viejo dicho “Dios perdona, la naturaleza no” fue más vigente cuando acá se zapateaba como queriendo romper el piso, Caylloma temblaba de manera distinta y al asentarse el polvo, se pudo apreciar el nivel de destrucción que muchos acá no querían o no podían ver.
 
Y mientras algunos pocos pedían  ser solidarios con actos más que con decires, por ejemplo suspendiendo el corso, otros mal acompasados brincaban y justificaban que las inversiones hechas no podían perderse, total, los muertos no votan y no consumen, así que qué diablos.
 
Fiesta y fiesta, mientras rebalsaban los vasos de trago acá, allá no tenían ni un vaso simple de agua, pero ellos ya no votan. Acá se tiraba la comida en las calles, allá mendigaban una galleta; pero como digo, ellos no votan.
 
La cuenta y la resaca llegaron después, mientras el país entero se volcaba en imágenes a Caylloma y no a los festejos. Debe ser porque para ellos sí importan. No podían articular ideas coherentes por estos lares.
 
A las pocas horas el planeta veía a Caylloma y no a los danzarines, repetitivos y aburrido por cierto. Y eso se debía a un simple proceso de turismo. Caylloma tiene el cañón más profundo del mundo y muchos de los turistas que llegan por acá es para ir para allá.
 
A pesar que a muchos les importan más las fotos que los conceptos típicos de los arequipeños, solidaridad y apoyo inmediato; se notó que la indiferencia es la nueva característica en Arequipa: total los que  practicaban los valores arequipeños ya no votan pues. Entonces ...la resaca es peor de lo imaginado.
 
La imagen de indolentes e insensibles quedo marcada para siempre en la mente de los no festejados, en la mente de los que votan pero no acá. Y en el recuerdo de los resaqueados que acompañados de otro tipo de temblores, descubrían día a día y con horror el error cometido.
 
Pero la cosa no acaba allí, algún grupete de imbéciles donan prendas rotas e inservibles, como si donar fuera un acto de limpiar el desván y no dar lo que uno tiene para otro. Consejo, si tus neuronas y tu corazón son incapaces de dar algo bueno mejor no lo des; son personas y no pisos de bares donde cualquier trapo sirve para limpiar el vómito de tu alma.
 
Y menos uses las fotos para decir que ayudas porque entonces tu ayuda es nula para el Tatito, pero buena para los votitos.
Ahora se rasgan las vestiduras diciendo que no quisieron decir lo que dijeron. A eso se llama mala resaca, cuando a los días tu mente aún no destruida por los excesos recapacita y te das cuenta que eres una bestia. Y debes tratar de enmendar lo actuado.
 
Hay dichos que acompañan al trago: “Si tomas no manejes”, “Si no eres guapo no te lo creas con una chica linda que luego te pepea”, “Nunca mezcles tragos y come antes de salir”. Y también hay otro, “Si gobiernas no te emborraches de poder”, porque la resaca puede ser más que un dolor de cabeza… y la gente lo sabe.
 
Teodoro Núñez Medina
(*) Pintor y ex director regional de Cultura